”Chávez era el muro de contención de muchas ideas locas de esas que a
veces se nos ocurren a nosotros” – Diosdado Cabello
Esta no es la primera vez que trato temas que se alejan de mi área de
experticia; que es la económica, no obstante, frente a la terrible coyuntura
que estamos viviendo, y dada a la marcada tendencia que vengo denunciando ya
desde hace años, que nos conduce a una profunda crisis económica, política y
por ende social. Me siento obligado, ha fijar mi posición y advertir sobre los
peligros, además de denunciar responsabilidades sobre quienes les corresponde
dar un giro de timón sobre los lineamientos en materia de políticas públicas, me
refiero obviamente al gobierno.
El tema de la libertad de expresión, no solo es algo tremendamente
preocupante; sino que es un pilar fundamental para sustentar la democracia, y
cualquier modelo económico que se base en la libertad de mercado y la igualdad
de derechos entre individuos. Esto es algo a lo que siempre le he prestado
mucha atención, tocándome de manera más directa y personal desde el momento en
que he decidido procurar hacer llegar mis ideas a la mayor cantidad de gente
posible, es decir a ser un comunicador.
Al igual que muchos otros fenómenos sociales, la teoría económica nos
sirve para estudiarlos y evaluar sus consecuencias; pero antes de continuar
deseo anteponer la pregunta que más comúnmente escucho de algunos opositores
cuando se habla este tema.
¿Si en Venezuela no hay libertad de expresión, como es que tú puedes
estar diciendo todo lo que dices y otros insultar reiteradamente al mismísimo Presidente
de la República? La respuesta es que en Venezuela sí existe aún libertad de
expresión; de hecho la pérdida absoluta de la libertad de expresión es algo que
ni en países como Cuba se ve actualmente, de ahí el fenómeno de los blogs entre
otros. El punto está en que el derecho a la libertad de expresión, como muchos
otros derechos humanos, en procesos revolucionarios como el que vivimos
actualmente en el país no se pierden de facto; sino más bien de manera gradual.
La forma más directa en la que se pierde este derecho es por medio de amenazas
e intimidaciones, las mismas se pueden dar de forma directa a los que sean
voceros o de manera general enmarcadas dentro de discursos. Ambas situaciones
están claramente presentes en los actuales momentos, tal y como me lo decía una
amiga psicóloga especializada en derechos humanos: “las cosas en Venezuela están
dadas para que se inicie un ciclo de violencia y persecución más allá de los
personajes públicos”, refiriéndose al hecho de que cualquiera que se declare
opositor al gobierno, pudiera no estar exento de sufrir agresiones, sin
importar si posee o no un alto nivel de penetración dentro de la opinión.
No han faltado las denuncias, tanto en medios de comunicación, redes
sociales, e incluso en la propia Fiscalía, de diversos voceros de
oposición –entre los cuales se incluye
este servidor- sobre llamadas y mensajes recibidos, con amenazas, insultos e
intimidaciones. Al igual que palabras de muchos personajes del alto gobierno
incluyendo al actual Presidente Encargado, Nicolás Maduro, quien por ejemplo, en
discurso televisado el día 10 de marzo, luego de la rueda de prensa de Capriles
Radonski, llamando al pueblo y a las Fuerza Armada Nacional Bolivariana a “que
actúen” en contra de los grupos de oposición, debido a los – según él –
insultos que hiciera el hasta entonces gobernador de Miranda.
No obstante, otra de las muy impactantes declaraciones, provinieron
del actual presidente de la Asamblea Nacional, el Teniente Diosdado Cabello,
quien se supone representa el polo más radical y violento de la revolución, con
una altísima vinculación y liderazgo dentro de las Fuerzas Armadas, quien durante
un discurso pronunciado en un acto encabezado por Nicolás Maduro en la ciudad
de Maracay, señaló: “vamos a seguir la obra de Chávez; así nos cueste la vida,
lo vamos hacer. Estamos convencidos de lo que vamos hacer y lo que tenemos que
hacer”… “Yo les digo señores, ustedes
tenían que haber rezado mucho para que Chávez siguiera vivo. Señores de la
oposición, porque Chávez era el muro de contención de muchas ideas locas de
esas que a veces se nos ocurren a nosotros”… insistiendo: “Señores de la
oposición en verdad en esta revolución el cuerdo (prudente) es el presidente
Chávez que nos ha enseñado, nosotros hemos tratado de aprender con él. No se
metan con un pueblo, no se metan con el que está tranquilo y está quieto”.
La advertencia es clara y directa al decir que, al no estar Chávez,
ellos pudieran tomar medidas extremas de reacción contra sus adversarios, y al
decir “no se metan” sugiere explícitamente que guardemos silencio, además la
llamada a actuar hecha por Maduro, es una orden clara y directa para que sus
seguidores accionen en contra de quienes los adversamos; lo cual implica una advertencia intimidatoria que
pretende coartar la libertad de expresión.
Tal y como lo explique más arriba, el propósito de estas acciones es
desestimular a que se emitan opiniones y análisis que contraríen las ideas,
tanto de forma como de fondo de esta
revolución. Obviamente el medio para lograrlo está basado en el miedo, tanto de
acciones judiciales, medidas económicas, como del peligro de atentados contra
la integridad física del ser humano. De esta manera el proceso inflacionario de
los ataques contra libertad de expresión, ha venido generando desde
modificaciones en las líneas editoriales de periodistas y medios de comunicación,
hasta la renuncia de muchos analistas a continuar publicando sus denuncias.
Pese a todo lo aquí expuesto, aún quedamos muchos dispuestos a pagar
este cada vez más elevado precio por continuar ejerciendo nuestro derecho a la
libertad de expresión.

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