PROLOGO
En
este trabajo intentaré buscar una manera de definir o al menos de caracterizar
lo que es el Socialismo del Siglo XXI. Es evidente que esta no es una tarea
para nada sencilla. Sin embargo es algo sumamente pertinente en nuestros días,
dado que, Venezuela se enrumba hacia allá. ¿Hacia dónde?, pues hacia allá,
hacia el Socialismo del Siglo XXI. Y es allí de donde viene la pertinencia
justamente de dilucidar un concepto.
¿Hacia
dónde vamos?, ¿es un buen o un mal camino?, ¿vamos a estar mejor en lo colectivo?
¿Es correcta esta estrategia para lograr alcanzar – o al menos debería ser – el
objetivo final?, El buen vivir.
Estas
serían unas muy pocas de las muchas interrogantes que surgen –al menos a mi-
cuando pienso en esta definición y en esta realidad coyuntural, que parece o
intenta cada vez con más ahínco en ser una realidad estructural. Pero ¿como se
puede logar esto cuando el líder máximo de este movimiento en Venezuela –y a mi
entender en toda la América Latina- nos dice que esto es un concepto que está
en construcción?, que es un proceso de ensayo y error. O sea si alguien quiere
hacer una torta, pero no sabe cómo se hace, y más grave aún no sabe exactamente
como quiere que quede, pues tal vez termine haciendo una pizza y cuando la
pruebe le guste mucho y… ¿hasta ahí llego el proceso?. Obviamente es una manera
muy simple e incluso ingenua de mostrarlo. Pero es que en verdad cuando uno
inicia un camino, debe saber a dónde va, tal vez no sabes por dónde ir, y en
ese caso tardaras más, pero necesitas conocer bien cual es tu destino, porque
incluso conociéndolo, pudieras salir buscando la India y conseguir América y… ¡La
gran fiesta!.
SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
El Socialismo y su polémica
conceptual
No
es para nada trivial la ingente cantidad de debates que hay en torno al
Socialismo, y no me refiero en este momento, a si en la práctica es algo que
beneficie al colectivo o por el contrario que lo empobrezca. Me refiero a un
debate de fondo, con verdadero e interesante contenido intelectual. Existen
tremendas discrepancias entre la nueva generación de Marxistas, sobre que es el
Socialismo, ¿es una etapa de transición al Comunismo? O es un modelo en sí
mismo. Estas son discusiones que salen del alcance de este trabajo, pero los
traigo a colación para poder plantear la siguiente interrogante: si es una
etapa de transición –tal como la defino Marx y Engel- entre el Capitalismo y el
Comunismo. ¿Tiene sentido hablar de ir camino al Socialismo? O sea, ¿estamos en
una etapa de transición entre un modelo (Capitalismo) y otra etapa se
transición (Socialismo)? Eso
honestamente no pareciera una forma nada correcta de hacer la ilación de los
hechos, ni mucho menos de teorizar un proceso. En este sentido y para hacer más
sencilla esta difícil tarea, asumiré al Socialismo, como un modelo en sí mismo.
En
este punto nos surge otra dificultad, que aunque aquí se ubica en segundo
lugar, esto no tiene nada que ver con la magnitud de la misma, ¿se debe llamar,
Socialismo del Siglo XXI? o
¿Socialismo en el Siglo XXI? De hecho el debate que esta genera, aunque
pudiera considerarse como menos extendido, no es para nada menos acalorado. Al
igual que con la polémica anterior, este es un debate que igualmente trasciende
a este trabajo, por lo tanto tan solo haré una breve reflexión al respecto,
para así justificar aunque someramente el punto que deseo fijar.
Si
utilizamos “del” en lugar de “en él”, estaríamos asignando a este
Socialismo ciertas características distintivas, otorgadas en parte por el
aprendizaje y en parte, por la realidad histórica en la cual se desarrolla. Por
tanto estaríamos hablando de un modelo que presente diferencias más de forma
pero también de fondo. Por el contrario, si utilizamos “en él” eso implica que es un proceso idéntico de forma, un solo
modelo, de manera anacrónica y solo con
pequeñas diferencias de forma. Esto me atrevería a decir que bajo la misma
dialéctica del propio Marx no es correcto, ya que el tiempo es el
Un breve esbozo o
simplificación de su concepto principal factor de cambio,
por tanto asumiríamos que en cada momento del tiempo estaríamos hablando de un
concepto modificado y alterado en su estructura.
Así
pues, tomaré como correcta la acepción de: Socialismo
del Siglo XXI, para dar título a un proceso revolucionario que implica un
cambio de modelo e intentare identificar hacia donde se dirige o si mantiene
una estrategia con lineamientos claros y bien definidos. Todo esto estudiando
principalmente los documentos Revolucionarios, para tratar de enmarcarlo dentro
de la realidad de Venezuela.
Más
allá de los detalles intentemos visualizar la esencia de esto. Sin ahondar
mucho en este asunto, el Socialismo –al igual que el Comunismo- implican un
cambio en el modelo de producción y de acumulación. Una trasformación de las relaciones
de producción. En concreto, no existe plusvalía, sí hay excedente en la
producción y el mismo debe distribuirse (en el Socialismo) según su
productividad (al igual que en el capitalismo) y una parte de este ira a
impulsar el crecimiento a través de la acumulación
ampliada. Para esto debe eliminarse toda forma de propiedad privada –tanto
Gubernamental como Privado- además es fundamental una elevada productividad a
nivel industrial y/o agrícola. De hecho como es ampliamente sabido, Marx veía
que los primero países en pasar al Socialismo serían Alemania y Reino Unido, y
esto, entre muchas otras causas, era debido a su elevada productividad. Más
allá lo que quedan son conceptos, políticas, hechos, leyes y prácticas
necesarias para logara alcanzar, complementar, dar forma y engranar esta nueva
relación de producción
Contraste Cronológico
Ante
lo que parecía ser una sorpresa para casi todo el mundo, el presidente Hugo
Chávez anunció en un discurso pronunciado el 30 de enero de 2005 ante el V Foro
Social Mundial que apoyaba la creación del socialismo del siglo XXI en
Venezuela. Según Chávez, este socialismo sería diferente del socialismo del
siglo XX. Aunque Chávez fue impreciso respecto a; en qué exactamente sería
diferente este nuevo socialismo, dio a entender que no sería un socialismo de
Estado como el que se practicó en la Unión Soviética y la Europa del este, o
actualmente en Cuba. Sería, más bien, un socialismo más plural y menos centrado
en el Estado.
"Hemos
asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo
y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa
en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la
igualdad", dijo Chávez en otro discurso a mediados de 2006. Además, este
socialismo no está predefinido. Más bien -dijo Chávez- debemos "transformar el modo de capital y
avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día"
Destaco
esto, como el momento en que se hace público, de la vos del Presidente, que
vamos hacia algo que no está “predefinido” y que se llama “Socialismo del Siglo
XXI”, con el riesgo de encasillarme en la misma idea, pero, ¿estamos avanzando
hacia algo de lo que tan solo tenemos claro es el nombre? Para continuar con
esta línea, es importante destacar el carácter Progresista reivindicador y
Humanista que pretendía el Comandante Hugo Chávez desde el Movimiento
Bolivariano Revolucionario 200. Intentaré dar una pasada a algunos hechos.
Parte
del marco conceptual se toma del Proyecto
Nacional Simón Bolívar, que como en él se indica, está cargado de ideas de
libertad, y una fuerte ideología política. Fundamentado en el sistema EBR (Ezequiel Zamora, Bolívar y
Robinson). Que tiene que ver con El Árbol
de las Tres Raíces. En este documento se delinean ideas como: ¿Dónde iremos
a buscar modelos?”(…) ”O inventamos o erramos”.
“…Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano
del norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que una
emanación de Europa” Y continua, “La patria Venezolana ha sido víctima de sus
dirigentes, quienes le condujeron hacia rumbos perdidos, contradictorios,
vacilantes. Desde el mismo instante que arrancó el Primer Plan de la Nación, el
país entero fue avanzando sin destino, sin objetivos nacionales claramente
definidos, sin horizontes históricos”
Así
se va pasando por ideales de justicia, fuertes criticas implícitas y explicitas
a los modelos de gobierno de la época y anteriores, y un inminente deseo de cambio,
de igualdad, soberanía y libertad. Dentro de sus objetivos se plantea la
satisfacción de necesidades que aparecen claramente enumeradas. Pero al parecer
no se identifican las líneas estratégicas concretas, los medios que permitan
alcanzar esos fines, y por otro lado estos fines -objetivos- no son mesurables,
lo cual los hace casi imposibles de medir y evaluar. Este es un problema que
como veremos se repite en innumerables documentos posteriores a este.
Es
cierto y siento que debo necesariamente mencionar, que en estos documentos si está
presente la pretensión de sueño de libertad individual, igualdad y justicia
social (liberté, egalité, et fraternité, usando la divisa de la Revolución
Francesa). Pero al punto al que espero llegar, es ¿es posible lograr estos
objetivos, sin el necesario cambio en las relaciones de producción?, o ¿Por qué
no se fijan los lineamientos que nos llevaran a lograr esta transformación de
fondo? Sigamos con el análisis.
De
esta forma se continua esgrimiendo un proyecto, en el cual se definen, en mayor
o menor grados distintos aspectos, culturales, políticos y sociales. Sin entrar
en la profundidad de los detalles cualitativos y mucho menos cuantitativos,
como el mismo Chávez lo señala “la definición de un modo de vida es una tarea
sumamente compleja”. “El Proyecto Nacional Simón Bolívar enfrenta la propuesta
de un nivel de alta generalización, con la intención de abrir el compás para la
participación de la sociedad civil venezolana en el difícil proceso de la
definición y construcción del modo de vida solidario”
Durante
toda esta etapa previa al triunfo en las urnas del comandante Hugo Chávez, se
trataron temas como la libertad, el derecho a la vida, la seguridad e
integridad física. Pero, ¿todo este cumulo de ideas y muy buenas intenciones,
pudieran llevar indefectiblemente a nuevos estadios sociales, conduciendo a un
proceso de cambios que engendre un nuevo sistema económico deseado como el
Socialismo? Tal y como yo lo veo no es suficiente.
Continuo
buscando y me consigo con el Programa
mínimo de gobierno del MBR 200, en el se hace un primer intento por
delinear las acciones estratégicas mínimas que permitan retornar al orden y
salir de la terrible crisis institucional y política de aquellos días.
Trabajando en las tres vertientes necesarias Política, Social y Económica. En cuanto a esta última, que es el
eje central de este trabajo y como ya he mencionado, el cimiento sobre el cual
se soportará el resto de las transformaciones. Nuevamente encontramos una
ausencia, algo que demuestre una necesidad de cambio en las relaciones de
producción. Empero si hay algunos puntos que me gustaría rescatar. En los
puntos marcados en el documento se señala lo siguiente:
B.1. Lo más importante es diversificar
la economía en un proceso que nos lleve lo más pronto posible a la
autosuficiencia en los renglones básicos y posibles de desarrollar en nuestro
medio. La actividad agropecuaria, la pequeña y mediana empresa deben merecer la
atención prioritaria del Estado en la búsqueda de la reactivación económica y
generación de trabajo. Énfasis en el estímulo al desarrollo popular de opciones
y soluciones alternativas.
B.4. Estimular proyectos que eleven la
productividad con un sentido social de la riqueza, no especulativo, que
contribuya a controlar la inflación.
También
se plantea la guerra a los especuladores, una reforma financiera para impedir
la fuga de capitales y la corrupción.
Evidentemente
estos objetivos no se han cumplido, de hecho en cuanto a la productividad
–punto que espero desarrollar con más detalle- más bien ha venido descendiente.
Y aunque parezca que estoy criticando la gestión y mostrando las fallas, mi
intención está muy lejos de eso. Lo que busco señalar es que estos objetivos,
no son posibles de alcanzar sin una claridad de la dinámica del sistema y de cuáles
son los cambios mínimos para lograrlo.
Continuando en este recorrido, no encuentro
diferencias de fondo en los diversos documentos y propuestas escritas, sin
embargo en un documento titulado:
Medidas Económicas y Sociales que
tomará el Consejo Nacional de Estado para la Reestructuración Económica,
Política, Administrativa y Social de Venezuela. Se hace mención de igual forma de los
lineamientos que ayudaran a definir la nueva patria, y nuevamente del aspecto
económico quisiera destacar lo siguiente: “Se dará preferencia a tecnologías
que requiera escasa capacitación o pequeñas modificaciones en la capacidad de
los artesanos y trabajadores del sector manufacturero” Esta preferencia que se
señala, aunque obviamente contrasta con otras ideas de este y de diferentes
documentos, no deja de ser poderosamente preocupante. Si bien la intención es
buena, ya que brindaría trabajo a la mano de obra con el nivel de calificación
con el que actualmente cuente, lo que además reconoce la baja capacitación del
obrero industrial Venezolano –que redunda en la baja productividad del sector-
no ataca el problema, sino que más bien lo profundiza.
Finalmente
llegamos a la Agenda Alternativa
Bolivariana, este documento con un rigor de elaboración mucho más formal,
se construye a partir de ocho lineamientos:
1.
Papel
del Estado, Propietario, promotor, regulador.
2.
Política
petrolera. Internalización.
3.
Propiedad
y gestión del aparato productivo, Democracia Económica.
4.
Educación,
Cultura, ciencia y tecnología. Proyecto autónomo e independiente.
5.
Deuda
Externa. Renegociación, moratoria negociada.
6.
Equilibrios
Macroeconómicos. Políticas Mixtas, expansivas y selectivas.
7.
Equilibrios
Macrosociales. Satisfacción de las necesidades básicas.
8.
Dinamización
de la producción. Modelo Productivo Intermedio.
Es
notable la diferencia entre este proyecto y los proyectos anteriores, en la
calidad de la redacción, la precisión de los argumentos, el manejo oportuno de
cifras y la fijación de múltiples y numerosos objetivos de manera cuantitativa.
Entre
los aspectos que deseo destacar, se encuentran en primer lugar lo relacionado a
la Política Petrolera, en el se reconoce la
incertidumbre del negocio petrolero a nivel internacional, por lo que
pareciera descabellado pensar ahora que “tenemos petróleo para doscientos
años”, el detalle no está en tenerlo, el
detalle está en tener a quien vendérselo –la edad de piedra no se acabo por
falta de piedras- .
Luego
en el punto referente a Educación, Cultura y Deporte. En él se destaca la
notable preocupación y conocimiento de la importancia en la educción en los
niveles más básicos.”Dado este perfil de nuestra fuerza de trabajo es urgente
poner en marcha la Escuela Intensiva orientada hacia la Producción” (…)”la
estrategia debe atacar la pirámide desde la base”. Es evidente el notable
impacto que la implantación de un Sistema Educativo como este hubiera causado
en apenas diez años, generando un efecto multiplicador de sinergia productiva.
De
esta forma se van desarrollando sistemáticamente los ocho lineamiento o ejes de
acción de la AAB, una vez más al igual que en los documentos anteriores no se
toca el punto referente a las relaciones de producción necesarias para el
Socialismo, de hecho este notable documento (la AAB), con su tremenda claridad
en concepto, cifras, objetivos y propuestas claras y factibles, pareciera tener
como objetivo el alcanzar el Estado del
Bienestar o Economía Mixta en lugar del Socialismo
Proyecto
Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista
Desarrollo
Económico y Social de la Nación 2007-2013
Ya
por último intentaré analizar el PNSB, ya que es nombrado como el Primer Plan Socialista de la nación. Por las
características de “Plan” y de “Socialista”, que pretende impulsar el
Desarrollo Económico y Social de Venezuela durante un período de seis años,
pudiera uno pensar que guarda alguna similitud con los Planes Quinquenales de
la URSS.
Como
su propio nombre lo indica este es el Primer Plan Socialista, es por eso que he
decidido omitir el plan anterior 2001-2007, ya que “En este próximo período
2007-2013, se orienta Venezuela hacia la construcción del Socialismo del Siglo XXI”
Este
nuevo Plan Socialista a diferencia de la AAB, marca sus lineamientos por medio
de siete directrices que pretenden igualmente englobar la totalidad de los
aspectos necesarios en lo Social, Cultural, Económico y Político, para alcanzar
los objetivos –el Socialismo del Siglo XXI-
Lineamientos
del Plan:
I.
Nueva
ética Socialista
II.
Suprema
Felicidad social
III.
Democracia
Protagónica Revolucionaria
IV.
Modelo
Productivo Socialista
V.
Nueva
Geopolítica Nacional
VI.
Venezuela
Potencia Energética Mundial
VII.
Nueva
Geopolítica Internacional
En
esta oportunidad y a sabiendas que mi análisis se está centrando en los
aspectos económicos y más específicamente en las relaciones de producción y la
propiedad de los medios de producción –ya que de otra forma es absurdo hablar
de modelos socialistas-, deseo tocar algunos otros aspectos que considero de
vital importancia para el análisis y de la pertinencia de este proyecto como
una supuesta vía hacia el Socialismo.
Se
comienza describiendo el necesario cambio de valores Capitalistas, como el
egoísmo y la codicia, por valores Socialistas y progresistas, tanto en el
individuo como en el colectivo, el estado y las instituciones, para crear una
especie de Código de Ética Socialista.
Según
se indica en la presentación “La suprema
Felicidad Social” es un término acuñado por el Libertador y que en este
contexto se pretende llegar mediante la similitud de las condiciones de vida de
todos los ciudadanos.
En
el numeral c del enfoque de este
mismo lineamiento se menciona: “Las relaciones Sociales de producción del
socialismo están basadas en formas de propiedad social” (…) “permaneciendo
formas de propiedad individual y pública”. Luego en el numeral f encontramos: “lo relevante es el
desarrollo progresivo de la propiedad social sobre los medios de producción”…
Pasando
entonces al punto numerado IV. Modelo
Productivo Socialista encontramos: “…La producción” (…) “se orienta hacia
la eliminación de la división social del trabajo” igualmente se destaca la
necesidad de establecer un modelo con nuevas formas de generación, apropiación
y distribución de los excedentes económicos. Se destaca a las Empresas de Producción Social como el
germen que permite el cambio hacia el modelo del Socialismo del Siglo XXI, en las cuales el trabajo tiene
significado propio, los trabajadores recibirán una cuota-parte del excedente
equivalente a su trabajo aportado.
Luego
se mencionan una serie de estrategias vinculadas a la producción, la
comercialización, la cohesión (benchmarkin) entre empresas, el uso de recursos,
el aprovechamiento de ventajas competitivas y comparativas, la competitividad
nacional e internacional, la expansión a mercados internacionales, etc. Basados
todos en los principios y valores éticos de este proyecto. Fomentando la
autogestión y la auto sustentabilidad y soberanía alimentaria, bajo un entendimiento
de las prioridades de las necesidades de la nación como colectivo social.
Sin embargo en ningún lugar se observa el
importantísimo hecho de que si se promueve las EPS como eje fundamental del desarrollo
del Socialismo del Siglo XXI la
propiedad de esta –la propiedad de los medios de producción- debería estar en
manos de sus trabajadores o ser propiedad social y no propiedad del Estado como
actualmente ocurre en la práctica y que nos acercaría más a un Socialismo de
Estado como en URSS.
En
el punto que menciona a Venezuela
Potencia Energética Mundial se destaca la importancia de la industria
Petrolera como la palanca que permitiría impulsar el proyecto de desarrollo y
diversificación económica en el corto y el largo plazo. Además se hace
referencia a la necesidad de mayor desarrollo de la industria Hidroeléctrica y
Termoeléctrica. Empero y a pesar que se alerta la necesidad de hacer esto de
forma más “ecológica”, mediante la compensación a las comunidades afectadas y
la aparente conciencia de las externalidades negativas. Esto no pareciera ser
del todo cónsono con la reiterada preocupación manifiesta a lo largo de todo el
documento por la sustentabilidad y la salud del planeta. En este sentido queda
de manifiesto que se ignora la inminente amenaza que significa el desarrollo y
promoción del uso de energías alternativas limpias, sustentables y ecológicas
(que si se toca en la ABB). Existe una plétora de artículos que muestran el
nivel de avance de estos desarrollos y la inminente e inmediata puesta en
práctica, tanto así, que evidencia el hecho de que los dueños del Recurso
Energético de hoy, no serán los dueños de la energía del mañana –y este mañana
pareciera ser el día siguiente a hoy-.
Retornando
al inicio del análisis de este documento, si hacemos una analogía con los
planes quinquenales de la URSS, sin mayores pretensiones analíticas, salta a la
vista, la falta de cifras de este proyecto, frente a la claridad de objetivos
cuantitativos de los planes quinquenales.
Como
ejemplo tan solo observemos el siguiente cuadro:
Objetivos
principales del X° plan quinquenal de la URSS
Producción
|
producido en 1975
|
Objetivo 1980
|
Incremento en %
|
Acero
(millones de toneladas) |
141
|
165
|
+ 17
|
Carbón
(millones de toneladas) |
701
|
800
|
+14
|
Petróleo
(millones de toneladas) |
491
|
630
|
+28
|
Gas
(mil millones de m3) |
289
|
418
|
+44
|
Electricidad
(mil millones de kWh) |
1038
|
1360
|
+31
|
Abonos
(millones de toneladas) |
90
|
143
|
+59
|
Tractores
(in 100) |
550
|
590
|
+7
|
Automóviles
(miles) |
1964
|
2150
|
+9
|
Cemento
(miles) |
122
|
145
|
+19
|
Fuentes: cifras correspondientes a 1975 en «Ekonomitcheskaya Gazeta»
no 6, febrero de 1976; objetivos para 1980 en «Pravda» del 2 de marzo de 1976
y en E.G. n 11, marzo de 1976.
|
|||
CONCLUSION
Luego
del análisis de estos documentos no parece –al menos para mí- quedar claro que
es el Socialismo del Siglo XXI,
claro está que este modelo no solo se está impulsando en Venezuela, de hecho la
constitución de Ecuador y su Presidente Rafael Correa, parecieran mostrar mayor
claridad en cuanto al modelo. No obstante, como ya lo mencioné al comienzo este análisis ha intentado buscar la respuesta
adentro de nuestras fronteras nacionales.
Lo
que sí está claro, es que tanto en la práctica, como a lo largo de estos
trabajos, se está llevando a cabo un Proceso Revolucionario, que pretende
acabar de manera sistemática y progresiva, con las prácticas Capitalistas
Privadas, sus formas de apropiación de excedentes y de la propiedad de los medios
de producción. Encaminándose a un modelo de corte Progresista y Humanista. No
obstante resulta tremendamente preocupante el que no se tenga claridad del
modelo con el que se pretende sustituir al cual se está destruyendo, pudiendo
conducir esto a un sistema indeseable, incluso para los propios promotores de
la Transformación Revolucionaria.
La
necesidad de un pueblo altamente productivo, suficientemente educado y
consciente, con una elevada ética de colaboración, cooperación y solidaridad, que
funja como motor dinamizador de un proceso como este, pareciera imprimir el
principal obstáculo para este proceso en Venezuela. Para lograr superar esta
barrera, sería necesario el plantear objetivos a más largo plazo, con un
impulso en el corto plazo, que, a través de políticas y dinámicas productivas
brinde el necesario aprendizaje y maduración de los elementos indispensables en
el individuo y el colectivo.
Una
de estas alternativas la trabajó Lenin para su edificación de la sociedad
comunista, tal y como él lo veía, para la amplias masas de campesinos, la
cooperativa resulta la forma más comprensible, accesible y aceptable –yo
incluiría, menos traumático- de pasar al socialismo. De esta forma se armoniza
los intereses del campesino con los de toda la Sociedad. Aunque este proyecto
comienza en el sector agrícola, finalmente se extiende al industrial, y años
más tarde, incluso previo a la caída de la Unión Soviética, hay muchos quienes
destacan la increíble diferencia entre la elevada productividad y nivel
organizativo de las cooperativas –koljoses- y lo caótico que parecían la mayoría de las
empresas de propiedad del estado y dependientes de él –sovjoses-. Estas
últimas, muy parecidas a las EPS que se están impulsando fuertemente y que
pretenden ser el motor de transformación.
El
que desconoce la historia está condenado a repetir los errores.

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