lunes, 29 de abril de 2013

Del presunto fraude a la falta de liderazgo



Venezuela atraviesa en estos momentos uno de las etapas más difíciles de su historia contemporánea, y todo esto sucede mientras el resto de la región latinoamericana, vive un período de bienestar, crecimiento y estabilidad. Y lo que hace este momento particularmente difícil, es el hecho de que no se avizora una salida factible en el horizonte cercano.

Tal y como yo lo interpreto, todo este descalabro, tiene su génesis en la muerte del presidente Chávez, y no precisamente por el hecho per se. La situación es que, Giordani, a la cabeza de los intelectuales radicales tenía proyectado una serie de medidas extremas para este año, que requerían como condición necesaria, un sólido y poderoso liderazgo tanto a lo interno del partido, como en el ámbito popular. Por esto se produce la devaluación oficial, y el cierre del SITME, al parecer sin conciencia de los acontecimientos que sobrevendrían, y que marcan el comienzo de la situación catastrófica en la que nos estamos sumergiendo.

El líder opositor Henrique Capriles y el resto de las organizaciones y personajes que lo acompañan, han declarado su posición inflexible, de no descansar hasta tanto se les permita verificar los resultados emitidos por el CNE, motivado por un cúmulo importante de irregularidades presentadas públicamente. Empero, la Rectora Lucena, ha advertido que este proceso tal y como lo plantean está fuera de lo normado para un proceso de verificación ciudadana. En este sentido, la salida pareciera estar en el TSJ, no obstante ya la nombrada rectora adelantó decisión, diciendo que esas pruebas eran fatuas e inconsistentes.

Sin ser jurista, y tan solo utilizando el sentido común, pareciera obvio -como de hecho es obligación hacer en cualquier investigación- que prive el principio de exhaustividad. Si tan solo existen tres elementos principales de verificación (actas, comprobantes y cuadernos), ¿qué sentido tiene excluir uno de estos en un proceso de revisión profunda como el que solicita el bloque de la Unidad Democrática? Pues ya veremos la respuesta del TSJ en su Sala Electoral a este respecto.

Lo espeluznante de todo esto es que mientras tanto el país se encuentra parcialmente detenido, la crisis política que implica la pérdida abrumadora de más de un millón de simpatizantes del PSUV en poco más de un mes,  y de la consecuente falta de liderazgo sólido que significa una muy cuestionada victoria, con un margen de ventaja de apenas 1,49 puntos básicos. Colocan al proclamado Maduro en una situación muy complicada con un estrechísimo margen de maniobrabilidad, moviéndose entre el pragmatismo junto con la conciliación necesaria y el radicalismo adherido a la visión única de planificación centralizada del estado.

Claro está, que mientras no se resuelva ese juego absolutamente trancado, y los líderes oficialistas y actuales funcionarios públicos, estén más pendientes del tema político gatillado por su evidente afiliación al poder, les será muy difícil estar atentos de la terrible crisis económica y social que atravesamos. Por esta razón, no me extraña seguir viendo grandes anuncios de medidas que no se concretan, y aparentes esfuerzos contrahechos que procuren la adecuación de políticas sin mayor éxito.

No obstante los ciudadanos, no podemos seguir siendo ajenos a esta problemática, es imperante que no caigamos en desánimo, y que hagamos todo aquello que esté a nuestro alcance para hacer presión y exigir que los hacedores de política no permitan que lleguemos a situaciones indeseables para todos. Esto nos está y nos va a seguir afectando a todos, estamos hablando de nuestras vidas y nuestro futuro, no es aceptable la apatía y la indiferencia. Si aún no lo has hecho, toma las riendas y has valer tus derechos cívicos, despierta y actúa.
 

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