Los que me conocen, saben que durante
mis años como analista, he sido altamente acertado en mis predicciones, y en materia
electoral, en los últimos tres comicios presidenciales no he fallado.
Ya que la bola de cristal se me rompió hace algunos días y que por
alguna razón; que no tengo del todo clara, no se hicieron o al menos no se
publicaron más encuestas de empresas serías, lo único que queda para hacernos
una idea de cual pudiera ser el resultado de esta elección, debe necesariamente
fundamentarse en un análisis de las campañas, y en mi propia interacción –tanto
con sectores populares, como con núcleos tradicionalmente opositores-.
Tal y como era de esperarse, la duración de esta campaña fue
inversamente proporcional a su nivel de intensidad, produciendo en mí, una agradable
sorpresa durante su desarrollo, la cual generó un tremendo vuelco en mi percepción
de los posibles resultados.
Comenzaré dando una breve mirada a la campaña del candidato
oficialista. Esta comienza de manera ilegal, tal y como bien lo puntualicé en
un artículo, http://venezuelaencaidalibre.blogspot.com/2013/03/la-ilegal-candidatura-de-nicolas-maduro.html, no obstante este muy grave hecho tuvo poco impacto dentro de sus
seguidores. Como es bien sabido, arranca con una ventaja de cerca del 15% en la
intención de voto sobre Capriles, sustentada en la conexión emocional tras la
muerte de Chávez y consecuente luto, adicionalmente ostenta una enorme
asimetría en la disposición de recursos, debido al uso abusivo de fondos y
bienes públicos, cadenas nacionales, medios de comunicación, confiscación de
sueldos a los empleados públicos, entre otros. No obstante esta colosal
magnitud de recursos, en los que para los mítines se trasladan la mayoría de
los funcionarios del alto gobierno, haciendo uso del avión presidencial, con
sendas movilizaciones de participantes en autobuses, apalancándose en
animadores, músicos y artistas compartiendo todas y cada una de las tarimas. Empero,
todo este majestuoso despliegue, han evidenciado en primer lugar su falta de
capacidad para mantener la atención de las masas por largo tiempo, debido a la
pobreza de su discurso y ausencia de propuestas, y en segundo, una
interpretable falta de coherencia ante el manifiesto dolor por la partida del líder.
Su falta de experiencia en una campaña electoral y escasa formación profesional
han mermado su popularidad, “una cosa es que yo no esté educado y me
confunda entre los Estados y las Ciudades y otra es que lo haga el que piensa
ser presidente” me decía un obrero habitante del barrio las Brisas en la
Cota 905 de Caracas.
En contraste a lo antes expuesto, el evidente cambio de lineamientos
en la estrategia de esta segunda campaña presidencial de Herique Capriles,
muestra un minucioso cuidado de todos los detalles, desde la configuración de la
tarima de mediana altura, en forma de pasarela que lo mostraba rodeado de
seguidores, los ángulos y los giros de cámara que otorgaban una perspectiva
dramática a los telespectadores, mimetizando entre la imagen del líder y la de
alguien cercano a sus prosélitos. Su discurso directo, confrontador, logrando
el objetivo de obligar a su oponente a colocarse a su nivel, y desdoblarse de
la imagen de Chávez. Ecuánime y asertivo, marcando de manera precisa sus
ventajas comparativas. Y todo esto logrando una sutil simbiosis entre lo pragmático
y lo estremecedor. Adicionalmente se lograron exaltar manifestaciones de calle
con aforos nunca antes vistos.
Toda esta discrepante realidad, derivó en un evidente cierre de las
brechas iniciales que le daban la ventaja al heredero de la revolución. Mi interpretación
es que se producen dos eventos simultáneos, uno es el desestimulo de muchos
Chavistas, que pudieran traducirse en un incremento en los niveles de
abstención, y el otro, es la palpable capacidad del trabajo del equipo de
Capriles de lograr movilizar a los indecisos, y de estimular a los que se
sentían derrotados dentro de las filas de la oposición.
Los que me conocen, saben que durante mis años como analista, he sido
altamente acertado en mis predicciones, y en materia electoral, en los últimos
tres comicios presidenciales no he fallado. En esta oportunidad inédita, la
distinción la marca el que por primera vez; me siento feliz con lo que pronostico
que pueda ocurrir.
Hace un mes pensaba que Maduro, quien evolucionaba desde líder sindical,
preparado en política Marxista en Cuba, y con la magnitud de los recursos de
que disponía, aplastaría y enterraría políticamente a Henrique, de hecho
consideré un error y un suicidio para Capriles el aceptar esa candidatura. Hoy veo,
como se invirtieron las cargas y sin menospreciar al candidato oficialista y
sin invitar a caer a la oposición en triunfalismos a priori, considero que el
destino nos dio una segunda oportunidad, y que Henrique Capriles la supo aprovechar,
solo falta que todos los que creemos en la libertad y la democracia sigamos el
ejemplo que este heroico venezolano nos ha marcado.

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