Para
mí el costo de decir la verdad ha sido
comenzar a recibir llamadas llenas de insultos, de amenazas e intimidaciones,
tanto al número de mi casa como a mi celular
No
esperemos a perder por completo un derecho para activarnos, no esperemos a que
sea demasiado tarde.
El escuchar cuentos
como el mío se ha vuelto algo común en Venezuela, pero me niego a que nos
acostumbremos a esto, y debo confesar, que una cosa es escuchar que a alguien
más le pase y otra es cuando en plena madrugada te despiertan con una llamada
de esta naturaleza.
Fui opositor a
Chávez desde que apareció aquel fatídico 04 de febrero de 1992, y de ahí en
adelante, he participado en una multiplicidad de manifestaciones y eventos como
apoyo social a cualquier forma de movimiento opositor, incluyendo: marchas,
ciclo-marchas, paros, concentraciones, entre otros. No obstante siempre lo hice
de manera anónima, bajo perfil, aprovechando las multitudes para sumarme como
un individuo más en un acto social, o también en privado, debatiendo con conocidos,
amigos y compañeros.
No obstante y debido
a los acontecimientos del 08 de diciembre de 2012, decidí que era momento de
hacer algo más, de hacer las cosas de una manera distinta para obtener
resultados diferentes, por lo que decidí alzar mi voz, poner mi nombre y dar mi
cara. Pero esta idea tomó más fuerza con la batería de medidas económicas impulsadas
este año, las cuales han significado un acelerón hacia el caos, el desastre, la
crisis económica, con estancamiento e inflación que se dibuja en el cercano
horizonte, lo cual me llevó a tomar la iniciativa de escribir este blog, en el
que realizo análisis económico y político, diciendo la verdad y con una pluma
profesional y objetiva.
Pero como bien
sabemos los economistas, todo tiene su
precio, y para mí el costo de decir la verdad ha sido comenzar a recibir llamadas llenas de
insultos, de amenazas e intimidaciones, tanto al número de mi casa como a mi
celular. No obstante ese costo, no es solo para mí, este es un costo social.
Las amenazas a la libertad de expresión – un derecho fundamental e
indispensable para el sustento de cualquier estado democrático – se han
incrementado de forma exponencial en los últimos años.
No dejemos pasar por
alto estos atropellos, sin importar lo que resulte de las elecciones del próximo
14 de abril, los hechos, los abusos, y los grupos violentos y antisociales, que
han servido como brazo armado y amedrentador de este régimen deberán ser
conocidos por todos, que no se quede nadie sin comunicar sus denuncias y que el
mundo sepa lo que hemos tenido que vivir los venezolanos que hemos decidido alzar
nuestra voz de protesta.
@GuillermoBaena
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